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Terra
La Coctelera

De los superhéroes

Bueno, en este segundo artículo vamos a dejar claros algunos mitos:

"El sexo tántrico implica hacer el amor sin eyacular"

Detente amigo. En efecto, en su concepción original se dieron subdivisiones de estas filosofías que incluso promulgaban la total supresión de la eyaculación de por vida, como modo de alcanzar el nirvana y probablemente trascender a estados mentales sagrados. Bien, esto no es necesario en absoluto, si quieres introducirte en el sexo mejorado que proporcionan las técnicas que deseo explicar, probablemente te sea mejor pensar que tienes total libertad para eyacular como y donde quieras, siempre y cuando que lo hagas en la intimidad, claro. Al final, no obstante, descubrirás que no lo necesitas para nada, pero antes has de ser capaz de separar totalmente el concepto de orgasmo del de la eyaculación, que no es más que una expulsión de un fluído. Sólo entonces comprenderás que por una parte puedes hacerlo cuando quieras, y que por otra no lo necesitas ni te generará malestar, si bien si tu pareja o tú veis fantasías en ello, o simplemente te apetece disfrutar de la descarga, podrás hacerlo cuando quieras.

"Hacer el amor sin eyacular es doloroso y congestionante"

El común de los mortales, cuando tiene su primer contacto con el sexo tántrico piensa que esto es cuestión de aguantar e incluso de hacer fuerza para que el semen no salga cuando ya estás apuntito, nada más alejado de la realidad: eso que estás pensando, en efecto es lo menos excitante, erótico y deseable que te puedas encontrar. No, en el sexo tántrico tienes orgasmos, múltiples, y con ellos llega una relajación y bienestar sin par, que nunca has soñado con la típica estimulación hasta la descarga seminal. Los orgasmos llegan a ser mucho más intensos y largos, no suponen un parón en la relación o actividad solitaria, y dejan todo el cuerpo con una sensación mucho más viva y energizante. Y recuerda, si en cualquier momento te encuentras mal, típico en los primeros intentos, simplemente eyacula. De hecho cuando alcances control de las técnicas, tendrás los orgasmos antes de sentir ganas de eyacular, con lo cual verás por tí mismo que nada estas aguantando.

"Pero eso hace daño a la próstata y a los testículos"

Vuelve a leer el punto anterior, por favor. No se trata de aguantar, no se trata de que en la última centésima de segundo aprietes como si fueras a cortar un chorro de orina. eso es desagradable, y puede ser que incluso produzca inflamación momentánea en la próstata y congestión un poco dolorosa en los testículos, puntual y sin mayores consecuencias, no obstante.

No es eso, repito, la gracia está precisamente en alcanzar el orgasmo o los orgasmos en un momento anterior a esa situación. No obstante, si en un principio no te controlas bien, por la falta de dominio, puede pasarte, pero no te preocupes, es solo algo pasajero, y como digo, nadie te prohibe eyacular si te vas a sentir mejor con ello, aunque no lo hagas la congestión se pasa en un rato... no es cosa de irse al hospital porque tuviste que cortar un polvo o una paja cuando se abrió la puerta sin que lo esperaras ¿no? Y en cuanto a mitos relativos a cánceres de próstata y cosas así, mira las estadísticas, el 90% son personas mayores, y que te aseguro que, debido a su educación sexual jamás practicaron el sexo de este modo, es más, en oriente donde sí lo practican no hay diferencias en los índices y son muy longevos. Todo eso no eran más que mitos como los de que masturbarse te deja ciego, que te salen granos, o que el del novio que le pide a la novia que se la menee porque si no se le pondrán azules y se le explotarán con mucho dolor, creencias populares para convencer a la chica de que te haga algo...

"Pero tendré que hacer cosas horribles como meterme un dedo en el ano"

Bueno, si eres de los que se sienten horriblemente mal pensando que cuando tu chica intentó introducir un dedo en tu ano te estaba convirtiendo en gay, de los que se aterrorizan al pensar en el proctólogo, o de los que símplemente rechazan por sus gustos al respecto cualquier manipulación de su trasero, te diré que estés tranquilo, no hay que hacer nada raro ni retorcido. Tampoco hay que apretar el pene como si fuera un churro ni bajar una erección dando manotazos impenitentes a los testículos. Se trata de ejercitar un poco la musculatura de la zona, pero no implica tocamientos obscenos. No hay que confundir el multiorgasmo masculino con otras cosas: por un lado están los masajes prostáticos, se le suele llamar el punto "G" masculino, y es una práctica sexual como otra cualquiera, que tiene derivaciones tales como conseguir eyaculaciones retrógradas, es decir, hacia la vejiga en lugar de hacia el exterior. Esto no entra dentro de lo que quiero explicar, ni tiene relación. Por otro lado están los tratamientos para la eyaculación precoz, que a veces incluyen apretones en el pene, no sádicos, si no tendentes a frenar el proceso de excitación. Tampoco es nuestro objetivo, eso es el tratamiento de lo que es considerado una disfunción sexual por la sexología oficial si bien en el pasado pudo librar a más de uno de morir comido por un león mientras echaba uno largo, aunque si eyaculas con extrema facilidad, te recomiendo que antes de intentar técnicas más avanzadas encuentres un modo de controlar tu cuerpo un poco a niveles más simples. Hay muchos tratamientos y muy efectivos.

En el próximo capítulo seguiremos hablando de mitos.

Tantrismo occidental

Se habla con profusión de técnicas orientales sagradas que permiten a superhombres alcanzar múltiples orgasmos, hacer durante horas el amor, y satisfacer a sus parejas como nunca antes una mujer lo hubiera soñado... y es como todo lo que importamos, en occidente le añadimos una capa de competitividad, estrés, misterio y éxito, convirtiendolo de hecho en algo que suena angustioso por lo heróico y desproporcionado de sus objetivos.

No obstante, también tenemos una ventaja en occidente, nuestra sociedad se suele desligar de lo místico y sagrado para ir a lo práctico. No voy a entrar a discutir si la creciente vanalización de lo sagrado y trascendental es bueno o malo en términos globales, pero al menos en este caso sí me adhiero pues en algunos aspectos de la vida, muchas veces lo único que deseamos es disfrutar un poco y pasarlo bien.

Así pues trataré en este blog de explicar el sexo tántrico desde una perspectiva diferente, y posteriormente, una vez que le quitemos el misterio y lo sobrehumano, pasaremos a ver técnicas prácticas para disfrutar mucho más del sexo, que al final es lo que importa de estas técnicas.

Dejenme decirles que en efecto, las prácticas tántricas referidas al sexo nacieron estríctamente ligadas con lo espiritual y transcendental, y comportan una serie de ritos que abarcan toda la vida del indivíduo, sea este hombre o mujer: pautas de comportamiento, técnicas de meditación, profundos estudios de textos y leyendas sagradas, etc, todo ello con el aspecto oriental de túnicas, velas aromáticas, decoración de inmuebles y demás parafernalia que implica.

Lo respeto, respeto a todo aquel que decida llevar esos modos de vida y sean felices así, no obstante no es mi caso, no por ser vanal y supérfluo, si no precisamente por encontrarme en otro plano que me ha hecho dudar de esa necesidad, de igual modo que siendo yo pequeño ya dudé de la religión occidental. Sencillamente, no sigo modos de vida estrictos ni lo necesito.

Así pues, con paciencia y recabando información en libros, vídeos y textos en Internet pude aprender sobre estas técnicas y aplicarlas a mi vida cotidiana, que si se la contara, querido lector, probablemente encontraría mucho menos trascendente y mágica de lo que pudiera pensar viendo que mi blog se dedica a cosas tántricas. No le voy a enseñar nada espiritual, más allá de aquello que cada cual considere de tal índole dentro del mundo del sexo. Haberlo, sin duda lo hay, pero ha de descubrir usted mismo su propio modo de sentir con el alma, aura, espíritu, cerebro o como quiera llamarle: yo no entro ni salgo en su concepción del mundo y lo que haya más allá.

De hecho, mi mayor lucha mientras me informaba e investigaba, fue como separar todo lo mítico de lo práctico, no se puede imaginar la de términos orientales en idiomas extraños que tuve que aprender para llegar al final al fondo de un asunto que es más bien mecánico y cotidiano, la cantidad de meditaciones valdías, esfuerzos mentales para levitar y oraciones repetitivas que tuve que recitar.

Y tampoco se imagina la cantidad de prejuicios occidentales, malas mitificaciones, deformaciones de las enseñanzas originales con las que tuve que lidiar para obtener algo sencillo y funcional.

En el próximo capítulo, hablaremos pues de ideas erróneas típicas del occidental que se aproxima al tantrismo sexual.